31 de julio de 2010

Un Papa muy humano


Así titula conelpapa.com un artículo, bastante conocido en la red, que escribiera el entonces Cardenal Ratzinger sobre el fútbol -Mitarbeiter der Warheit-.
Es un reflexión profunda y sagaz, rebosante de hondura y comprensión del corazón humano.
.
(...)
A mi juicio, la fascinación por el fútbol consiste, esencialmente, en que sabe unir de forma convincente estos dos sentidos: ayuda al hombre a autodisciplinarse y le enseña a colaborar con los demás dentro de un equipo, mostrándole como puede enfrentarse con los otros de una forma noble.
Al contemplarlo, los hombres se identifican con ese juego, haciendo suyo ese espíritu de colaboración y de confrontación leal con los demás.
Desde luego, la seriedad sombría del dinero, unida a los intereses mercantiles, pueden echar todo esto a perder.
Al pensar detenidamente en todo esto, se plantea la posibilidad de aprender a vivir con el espíritu del juego, porque la libertad del hombre se alimenta también de reglas y de autodisciplina.
En todo caso, la visión de un mundo que vibra con el juego debiera servirnos para algo más que para el entretenernos, porque si fuéramos al fondo de la cuestión, el juego podría mostrarnos una nueva forma de entender la vida.
.
.
En la foto, la rambla de Montevideo recibe a la selección que viene de Sudáfrica.