8 de febrero de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa nos habla hoy de la Palabra. La Palabra que es Dios mismo que nos habla y entabla un diálogo con nosotros. Una Palabra que debemos escuchar con mucha atención y que en la Eucaristía ocupa un lugar importante dado por la liturgia al Evangelio con una veneración particular, nos dice el Papa.

Tratemos de vivir en cada Eucaristía la liturgia de la Palabra y poner toda nuestra atención en, no sólo escuchándola, sino tratando de darle vida en nuestra vida particular. Porque, la Palabra nos despierta la conciencia de que Jesús sigue hablando y actuando en nuestros días, nos dice el Papa Francisco.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 7 de febrero de 2018




Queridos hermanos:

Con la proclamación del Evangelio se llega al culmen de ese diálogo entre Dios y su pueblo que es la liturgia de la Palabra en la Misa. Del Evangelio viene la luz para comprender el sentido de los textos bíblicos que se han leído antes. Por eso, la liturgia rodea al Evangelio de una veneración particular. En efecto, sólo el ministro ordenado puede leerlo y cuando termina besa el libro; hay que ponerse en pie para escucharlo y hacemos la señal de la cruz sobre la frente, la boca y el pecho. La asamblea reconoce así la presencia de Cristo que le anuncia la buena noticia que convierte y transforma, y responde con la aclamación: «Gloria a ti, Señor Jesús». En la lectura del Evangelio tomamos conciencia de que Jesús sigue hablando y actuando en nuestros días.

A continuación viene la homilía. Como parte de la misma liturgia, no es un discurso o una conferencia, sino que retoma ese diálogo entre Dios y su pueblo. La predicación debe orientar a todos, también al predicador, hacia una comunión con Cristo en la Eucaristía que transforme la vida. Para ello, no sólo es importante que quien predica cumpla bien su ministerio, sino que también los que escuchan han de procurar hacerlo con las mejores disposiciones interiores.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Contemplando a la Virgen María, esforcémonos como Ella para escuchar la Palabra del Señor con un corazón dócil y sencillo, y así poder hacerla carne en nosotros traduciéndola en obras de amor y de santidad. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.